La ansiedad y unas cuerdas

 

Imagina que estás parado sobre un puente que está sostenido por cuerda, de ambos lados, hacia la tierra firme. El puente cruza un río con tiburones. Caer del mismo, significa una alta probabilidad de muerte.

En la vida sucede algo parecido.

Somos humanos, vulnerables y susceptibles al peligro, a la crisis y al dolor.

Nuestra mente lo sabe y está preparada para esto. Cuando ésta percibe que el peligro o la inestabilidad están cerca, utiliza mecanismos como la ansiedad, que surge como alarma para avisarnos que estamos tomando más riesgo del que estamos acostumbrados o del que podemos tolerar.

Alguien que se encuentre sobre un puente sostenido de cuerdas fuertes, debe sentirse tranquilo/a. Pues el riesgo para él o ella no es inmediato.

Esta persona puede entonces disfrutar más, y hasta tomar riesgos medidos y alineados a su crecimiento. Si cae sobre el puente, la fortaleza del mismo podrá sostener su caída y éste podrá volver a levantarse.

Por otro lado, una persona que se encuentre parada sobre un puente sostenido por cuerdas flojas, o por cuerdas delgadas, se encuentra en peligro. En cualquier momento, las cuerdas se pueden romper y éste caerá al río.

Es muy probable que esta persona se encuentre en estado de alarma, cautelosa de cualquier movimiento e indispuesta a disfrutar, pues su atención inmediata debe enfocarse en protegerse a sí misma, a escapar el peligro primero, y después a los temas menos urgentes como el pensamiento a mediano o largo plazo, o a disfrutar.

En la vida real, una persona en un puente con cuerdas fuertes puede verse como alguien que tenga resueltas sus necesidades básicas primarias, como el alimento, techo, y su seguridad inmediata física y emocional.

También es alguien que tiene un fundamento fuerte sobre las decisiones que está tomando. Conoce a profundidad las situaciones en las que se encuentra, en sus relaciones, de pareja, profesional, de amistad. Sabe y decide que estar en estas relaciones es por su propio bien, emocional e intelectual. Si no es así, las modifica o sale de ellas. Tiene un sistema de apoyo que la respalda, y que la apoyará o ayudará en los tiempos de crisis. Algunos de los integrantes pueden incluir a: su familia, amigos, pareja, un buen psicólogo o consejero, etc. Su bienestar físico, emocional y mental se encuentran sostenidos y bien fundamentados.

Por otro lado, una persona que se encuentra en un puente sostenido de cuerdas flojas puede ser alguien que se encuentre en alguna relación tóxica, o alguien que no tenga límites en sus relaciones. También puede ser alguien que no tenga claridad en las situaciones en las que se encuentra, o que no sepa de qué depende su estabilidad emocional, física o mental. El sostén o fundamento de su bienestar es débil o no se encuentra bien definido o aclarado.

(Nota: Puede ser que la misma persona, en algunos momentos de su vida se encuentre sostenida por cuerdas fuertes y en otros, por cuerdas flojas.)

La meta es sentirnos estables, tranquilos y seguros. Nuestro cuerpo y mente forman parte de este proceso de adaptación y en muchas ocasiones, cuando la mente percibe inestabilidad, es cuando la ansiedad llega al rescate.

En lugar de alarmarnos por la ansiedad misma recordemos que la ansiedad siempre tiene un por qué.

No nos sentimos ansiosos por que todo está tranquilo y bien sostenido.

Nos sentimos ansiosos por que hay algo importante, relacionado con nuestro bienestar, a lo que no le estamos poniendo atención.

¿Será un tema de la familia? ¿o del trabajo? ¿o de la pareja?

Comúnmente, cuando nos sentimos muy inseguros o ansiosos, se trata de algún tema pilar en nuestras vidas.

Un ejercicio que puedes hacer en esos momentos es recapitular los aspectos que sostienen tu bienestar, o a los que consideras como los más importantes.

Si en alguno de estos encuentras duda o mucha incertidumbre o inestabilidad, significa que las cuerdas de tu puente se encuentran flojas, y en tu mente y tu cuerpo, el peligro está cerca.

Aquí hay de dos:

  1. Evadir la alarma, por medio de distracciones y/o absorbiendo cada vez más la inseguridad e inestabilidad que ésta crea. 
  2. Enfrentar e indagar en el fundamento de estos aspectos pilares. Al identificar qué es lo que nos está haciendo sentir inseguros o alarmados, podemos caminar hacia la superficie y traer al puente unas cuerdas más fuertes, de las que si llegara un huracán, el puente, y tu vida, permanezcan sostenidos.

Algunas formas con las que podemos crear mayor estabilidad o cuerdas más fuertes, es por medio de:

  • Relaciones estables y de confianza
  • Claridad en las situaciones que vivimos
  • Hábitos sanos (buena alimentación, dormir suficiente, ejercicio regular)
  • Practicar una toma de decisiones informada, etc.

Es momento de ir por esas cuerdas.