El poder de la mente

Una gran amiga, de esas que se cuentan con los dedos de la mano, me regaló hace poco un libro.

Por el trabajo y otras cosas, pospuse el leerlo, hasta que como a veces sucede en la vida, una corazonada/intuición me acercó a él de nuevo.

“El Juego de la Vida” de Florence Scovel Shinn no es un libro muy largo. Tiene a lo mucho 100 páginas, y cada una chorrea corrientes de sabiduría, poder y esperanza.

Tras haberlo leído, sé que el volverme a acercar a él no fue solamente una coincidencia. Pues me recordó de algo que aprendí hace tiempo y que me ha cambiado la vida para bien: el poder de la mente.

La mente está conformada por tres entidades: el subconsciente, el consciente y el superconsciente.

  1. El subconsciente= el esclavo de la mente pensante. Es la energía que impulsa el comportamiento del ser humano. Se forma según lo que su amo le dice.
  2. El consciente= el pensamiento humano. El amo del subconsciente. Tiene el poder de dirigir y decidir.
  3. El superconsciente= el Dios del amo. Esta es la vocación o el llamado de cada ser humano. El ideal o la utopía.

 

Sucede en ciertas ocasiones, que algunos no nos damos cuenta que tenemos el poder del amo y nos dejamos llevar por los patrones de comportamiento que ha aprendido el subconsciente a lo largo del tiempo.

El subconsciente es simple energía, no está en lo correcto ni en lo incorrecto. Se formó según lo que el pensamiento, las experiencias, y las palabras repetitivas le enseñaron.

 

Estos patrones que lo conforman tienen una influencia directa en nuestras reacciones, palabras, pensamientos y acciones. Son la fuerza que mueve nuestras reacciones, palabras, pensamientos y acciones.

Sin embargo, estos pueden involucrar miedos o creencias que nos detienen de obtener lo que es nuestro por derecho: a ser felices, exitosos y a lograr nuestro potencial.

Para alcanzar este estado de bienestar y de éxito, es necesario que, por medio de los pensamientos que elegimos decir y repetir en nuestra mente consciente: moldeemos a nuestro subconsciente.

Por medio de repetir afirmaciones o mantras, le podemos enseñar a nuestro subconsciente de aquellas nuevas ideas o creencias que queremos alcanzar.

 

 

Un ejemplo de esto es:

Si quieres actuar de una forma que sea coherente con el amor a ti mismo, puedes proponerte el repetir en tu mente “Me amo a mi mismo”, “Me amo a mi mismo”, “Me amo a mi mismo”. Con suficiente repetición y tiempo, el subconsciente aprenderá que esta afirmación es la nueva verdad y terminarás actuando de una forma que se alinee a esto.

La clave de las afirmaciones está en tener fe de que aquello que queremos, ya lo tenemos, o lo tendremos. Así la mente subconsciente se programa para enfocarse en hacer lo que sea necesario para lograrlo.

Eso sí, para que esto funcione, hay que tener cuidado con las palabras que elegimos pensar o decir. Afirmaciones como: “Me casaré con Brad Pitt”, o “Tendré una mansión mañana” tienen de fondo motivos del ego. La tirada es establecer nuestros más profundos deseos, y dejar ir la frustración, o el apego que estos generan. En ocasiones la persona, la forma o el momento que queríamos obtener no suceden tal cual. Pero en su lugar, llegan personas, formas o momentos que satisfacen la misma necesidad y que son los que son correctos para nosotros.

Algunas afirmaciones efectivas son:

  • “Tendré la pareja que es correcta para mi, en el momento correcto.”
  • “Merezco amor y aceptación, mía y de los demás.”
  • “Gracias por este día perfecto que voy a tener, en el que un milagro seguirá al otro.”
  • “Me libero de esta frustración, y la entrego.”
  • “Estoy al pendiente de mis necesidades, y soy plenamente capaz de satisfacerlas.”

Somos los diseñadores de nuestras propias vidas. Solo hay que saber qué queremos y afirmarlo.

 

El resto, se acomoda solo.