¿Ser Egoista?

No podría hablar por todos al decir que, la palabra egoísmo, tuvo una denotación negativa durante mi crecimiento. Así me tocó a mi. Desde pequeña, escuchaba frases como: “No seas egoísta.” No solo en mi familia, si no también en películas o de algún desconocido en el supermercado.

El egoísmo, o el acto de centrarse en uno mismo, se volvió para mi como algo “no bueno. Lo que sí estaba bien, era el enfocarse en los demás o el ser bueno con los demás.1 

Este enfoque de mi pensamiento me llevó a muchas cosas positivas durante mi crecimiento como sacar buenas calificaciones y ser una hija no-causa-problemas para mis papás.

Pero también me trajo cosas negativas, como el volverme una experta en identificar las necesidades de los otros antes que las mías y de moldear muchos de mis intereses y gustos a los de mis seres queridos.

Años después, poniendo todo en la balanza, las buenas calificaciones o el excelente comportamiento queda muy por debajo del sacrificio que representa el dejar de ver por uno mismo, para complacer a los demás.

Pensemos en un jardín repleto de flores. En este jardín podemos encontrar tulipanes, girasoles, rosas. Flores de todos los tamaños y colores.

Cada una de estas flores es un individuo, y el jardín, representa la sociedad.

Acercándonos un poco a una de ellas, podemos observar que se encuentra seca, pues no ha recibido suficiente agua y nutrientes. Lo que ha estado haciendo esta florecita, es que cuando el jardinero dirige hacia ella el agua que le toca, ésta se agacha para que el agua le pueda caer a las flores que están alrededor de ella. Así, ha tenido muy contentas a las flores vecinas. Éstas, de ves en cuando le avientan algunas gotitas en forma de agradecimiento. Pero no es suficiente.

Algo así sucede con algunas personas. El agua y los nutrientes para las flores pueden ser para los humanos: hacer lo necesario para el propio bienestar y felicidad. Y en la práctica, no hay nadie que sepa o identifique de mejor manera las propias necesidades, que uno mismo.

Sin embargo, una persona complaciente puede llegar a sacrificar su propia felicidad o bienestar, con tal de no decepcionar o ir en contra de aquel a quien considera figura de autoridad.

En un mecanismo ideal de la sociedad, a nadie le ayuda que haya “flores” secas. Lo más benéfico para la mayor cantidad de gente es que cada quien pueda satisfacer sus propias necesidades y llenar sus propias cuotas de agua y nutrientes. Para así, entonces, tener comunidades productivas, felices y sanas.

El primer paso para hacer un cambio en el enfoque hacia los demás, y comenzar a enfocarse también en uno mismo, es comenzar a estar al pendiente de las propias necesidades.

Preguntas constantes como: ¿Qué necesito? ¿Qué me pide mi cuerpo y mente para estar feliz? ¿Qué deseo? Pueden ayudarnos a acercarnos cada ves más a estar en contacto con nuestras propias necesidades.

Ser egoísta no significa el comenzar a tratar negativamente a los demás o el solo pensar en uno mismo. Significa entrar en la realidad de que no hay nadie que nos necesita más que nosotros mismos.

 

  1. (Pongo las palabras bien y bueno en itálicas por que con el tiempo he descubierto que, en un gran número de situaciones, lo que está bien para unos, puede estar mal para otros. Con el tiempo he aprendido a usar más otras palabras como: adecuado, indicado, prudente, que lejos de enjuiciar si algo está bien o mal, solo indican que la acción iba acorde a la situación o circunstancia del momento.)